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Ni aventura ni financiación: el nuevo RPG de Ron Gilbert nunca verá la luz

Todos los que llevamos en esto de los videojuegos desde hace ya unos cuantos años (o décadas, en este caso) conocemos a Ron Gilbert, una de las figuras más influyentes en la historia del videojuego gracias a clásicos como la saga Monkey Island o Maniac Mansion. Gilbert llevaba meses trabajando en su nuevo RPG en 2D con estética píxel art y con un planteamiento inspirado en los Zelda clásicos; sin embargo, el proyecto ha llegado a un punto muerto, ya que según ha confirmado él mismo, no ha conseguido financiación para poder seguir adelante y ha detenido su desarrollo de forma indefinida.

Gilbert admitió a Arstechnica que, aunque el desarrollo del juego iba bien, requería un respaldo económico y estructural considerable. Según sus palabras, los acuerdos que las editoras le ofrecían eran «terribles» y no daban cabida a su proyecto, de riesgo moderado, ya que esas compañías no lo veían como algo capaz de «generar 100 millones de dólares», sino algo para un nicho poco rentable.

El nuevo RPG del padre de Monkey Island, en punto muerto

El proyecto, que Gilbert describe como un RPG en 2D de mundo abierto con un estilo inspirado en los Zelda clásicos, llevaba más de un año en fase de preproducción y había avanzado lo suficiente como para tener sistemas jugables, progresión y una estructura general sólida. Su intención era recuperar la simplicidad del píxel art sin renunciar a ideas más contemporáneas como la exploración y el combate, un enfoque que, según él, funcionaba muy bien en su prototipo y tenía potencial para crecer si lograba asegurar el presupuesto necesario como para conformar un equipo de desarrollo.

Aun así, cada intento de cerrar un acuerdo comercial con una editora terminaba chocando con las mismas condiciones: poco margen creativo, beneficios inciertos y un nivel de exigencia comercial que no se veía capaz de cumplir, ya que su proyecto no era ni mucho menos un triple A.

En su entrevista con Arstechnica, Gilbert profundiza en el problema y reconoce que la industria ya no funciona como cuando creó Monkey Island (lógicamente): se queja de que hoy en día las editoras buscan proyectos capaces de generar beneficios millonarios, dejando muy poco espacio para proyectos como el suyo, que aspiran a tener un presupuesto y unos beneficios modestos. Dicho de otra manera: parece que las editoras solo quieren proyectos grandes y que tengan beneficios asegurados y no quieren arriesgarse a financiar juegos de rango medio y sin demasiadas aspiraciones como el de Gilbert.

Tras ya cuatro décadas en la industria del videojuego, Ron Gilbert afirma que ya solo le interesan proyectos que pueda disfrutar sin presiones externas, sin que las grandes editoras le obliguen a justificar cada decisión desde un punto de vista financiero. Claro, estamos completamente seguros de que todos los desarrolladores querrían eso: financiación holgada, libertad creativa y sin presiones de fechas o rentabilidades. Eso funcionaba en la década de los 80 y los 90, en pleno auge de los videojuegos, pero por suerte o por desgracia hace ya años que dejó de ser así.